Cuando se opera un par de divisas con apalancamiento, en el fondo se están tomando prestados fondos en una moneda para mantener una exposición en otra. Ese préstamo tiene un precio, y el mercado lo liquida al final de cada jornada: si la posición sigue abierta cuando pasa el corte diario, se aplica un ajuste llamado swap o coste de financiación overnight. No es una penalización del bróker, es la traslación de una realidad financiera.
Su origen está en el diferencial de tasas de interés de las dos divisas del par. Mantener una posición implica cobrar el interés de la divisa que se tiene y pagar el de la divisa que se debe. A ese diferencial se suma el margen del proveedor de liquidez y del intermediario, más los ajustes derivados de las condiciones del mercado de dinero en ese momento. Por eso el swap no es un número inventado ni fijo para siempre: se mueve cuando se mueven las tasas.
De ahí que pueda ser negativo o positivo. Si se compra la divisa con la tasa más alta contra la de tasa más baja, el ajuste puede resultar un abono; en la dirección contraria, un cargo. La consecuencia práctica es importante: dos traders con la misma idea de mercado, pero uno en la posición larga y otro en la corta, pueden tener costes de mantenimiento radicalmente distintos. Y una decisión de un banco central puede invertir el signo de ese ajuste de un día para otro.
A esto se añade una particularidad que sorprende a quien empieza: el triple swap. La liquidación en el mercado de divisas se realiza en T+2, de modo que la posición mantenida en la noche del miércoles se liquida el viernes y arrastra el fin de semana. Para compensarlo, ese día (o el que corresponda según el instrumento) se aplica el ajuste de tres jornadas de una vez. Ver un cargo triplicado no es un error: es el calendario de liquidación.
El impacto depende del horizonte temporal. Un intradía que cierra todas sus posiciones antes del corte no paga swap nunca; el coste que le importa es el spread. En swing y en posiciones de semanas o meses ocurre lo contrario: el swap se acumula noche tras noche y puede convertir en perdedora una operación que sobre el gráfico salió bien. Cualquier estrategia de medio plazo debería incluir el coste de financiación en su cálculo desde el principio, no descubrirlo al cerrar.
Tampoco todos los instrumentos se tratan igual. En los CFD sobre índices y materias primas la financiación se calcula sobre el nocional de la posición y sigue la referencia de tasas de la divisa correspondiente; en las acciones intervienen además los ajustes por dividendos; y algunos productos, como determinados índices sintéticos, funcionan con un tratamiento propio que puede diferir del de un par de divisas. Cuando existe una modalidad sin swap, lo habitual en la industria es que el ajuste se sustituya por una comisión administrativa, no que desaparezca el coste.
La conclusión operativa es simple: consultarlo antes de abrir, no después. En MetaTrader 5 los valores de swap para posiciones largas y cortas, junto con su unidad de cálculo, figuran en las especificaciones de cada instrumento, y el historial de la cuenta muestra los ajustes ya aplicados. VexPro publica esas condiciones instrumento por instrumento en la plataforma, y cualquier duda puede resolverse con el equipo de soporte antes de operar. Conocer el coste no garantiza el resultado: operar con instrumentos apalancados conlleva riesgo de pérdida.
Lo esencial
Es el precio de la noche
Se aplica a cada posición que sigue abierta cuando pasa el corte diario.
Nace del diferencial de tasas
Cobras el interés de una divisa y pagas el de la otra, más el margen del intermediario.
El triple swap
Por la liquidación en T+2, un día de la semana se cargan tres jornadas de una vez.
Decisivo en el largo plazo
El intradía casi no lo paga; en swing se acumula noche tras noche.
Redacción VexPro
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